viernes, 20 de junio de 2014

Francisco Arrando Garrido


Vida de Francisco Arrando Garrido

“Un guardia de seguridad y asalto muerto   con honor”.

Francisco Arrando Garrido nació muy probablemente en Valencia capital, alrededor de 1896. Era hijo de Francisco Arrando Cutanda (nacido en Ayódar en 1853) y de (Tomasa) Soledad Garrido Agudo (nacida en Salamanca en 1865).

Fotografía de Francisco Arrando Garrido, tomada en 1915 con el uniforme de cadete de la Academia Militar, en su segundo año de academia.
 
Sus abuelos paternos eran (Juan) Francisco Arrando Pradells, que era maestro y natural  de Tales, y Regina Cutanda Casanova, natural de Viver. Y los abuelos maternos eran Fidel Garrido Fernández Gallego, natural de Villa Nueva de Alcardete (Toledo) y Doña María Josefa Agudo y Huerta, natural de Madrid.

Francisco era el segundo hijo mayor del matrimonio. El primero fue Alberto (nacido en Valencia el 7 de julio de 1886, que llegó a ser Coronel y comandante en jefe de las Fuerzas de Seguridad y Asalto del ejército Republicano de Cataluña). Y le seguían Luis Casimiro y Josefina Arrando Garrido.

Antigua fotografía de la Calle de La Paz de Valencia, con el tranvía de la ciudad y los carruajes característicos de la época.

Su padre, Francisco Arrando Cutanda, que por entonces era Capitán de infantería, aunque llegó a ser Coronel con el paso de los años,  vivía en Valencia y había fundado en 1892 la academia o sociedad llamada Vivac Militar en la Plaza de la Reina, en la planta principal encima del café de La Paz. Esta sociedad era algo parecido a una pre-academia preparatoria  para los hijos de los oficiales que deseasen ingresar en el ejército a través de la Academia militar. Además, su padre había sido ayudante del Teniente General José Arrando Ballester desde el 1 de  junio de 1881 hasta el 28 de enero de 1887, es decir hasta que José Arrando Ballester decidió retirarse de la vida militar y se dedicó a la política.

Retrato de su padre, Francisco Arrando Cutanda con el uniforme de Coronel de Infantería.
Izquierda: antigua fotografía de la Plaza de la Reina de Valencia donde su padre  fundó la sociedad Vivac Militar en 1892. En la primera planta del edificio que estaba sobre la Cafetería La Paz Derecha: Otra fotografía de la Plaza de la Reina a principios del siglo XX. En el centro se puede ver la torre del campanario de Santa Catalina con el reloj que fue instalado en 1914. Esta Plaza es en la actualidad la Plaza del Ayuntamiento.

Su madre, Soledad Garrido Agudo, era pintora y había realizado exposiciones de sus obras en Nueva York. Además de tener uno de sus cuadros en los aposentos de la reina regente Mª Cristina, segunda esposa de Alfonso XII y madre del rey Alfonso XIII.

Retrato de Soledad Garrido, su madre.

En 1913, Francisco decidió seguir los pasos de su padre y de su hermano mayor, Alberto (que ya era Primer Teniente), e ingresar en la Academia militar de Toledo, donde ya había estudiado anteriormente su hermano. Creemos que debía contar con 17 años aproximadamente. Allí Francisco realizó los dos primeros cursos preparatorios.

Antigua fotografía del Alcázar de Toledo a principios de siglo XX.

En aquella época existían dos tipos de academias militares de infantería que eran:

·         En primer lugar, la Academia  Militar General de Toledo, donde se realizaban los dos primeros cursos.

·         En segundo lugar, las Academias o Escuelas Militares de Aplicación que era  donde se realizaba el tercer curso para ser oficial militar.

·         Y, en tercer lugar, la Escuela Central de Tiro, donde se realizaba el cuarto y último año.

Al finalizar el cuarto curso y transcurridos 2 años de servicio en el cuerpo, los aspirantes adquirían el grado de Primer Teniente.

Todas estas Academias militares estaban dirigidos por Generales de Brigada y dependían del Ministerio de la Guerra.

Los alumnos podían ser de dos tipos: internos o externos (para los que viviesen en la zona).

El profesorado en las distintas academias militares estaba distribuido en las siguientes especialidades: Infantería (45%), Caballería (22%), Artillería (14%), Ingenieros (9%), Administración Militar (5%) y Estado Mayor (5%).


Imagen de los distintos tipos de uniformes que usaban los cadetes de la Academia Militar General de Toledo en 1911. El segundo uniforme de la izquierda corresponde al mismo tipo de la foto que tenemos de Francisco Arrando Garrido uniformado. Los dos últimos son los uniformes de instrucción y de paseo.

 
 
Antiguamente la Academia General Militar estaba situada en el Alcázar de Toledo y era la academia básica en la cual los cadetes debían estar internos dos años y realizar un aprendizaje común. Allí se realizaban los dos primeros cursos, transcurridos los cuales los cadetes adquirían el rango de Alférez de Infantería y podían escoger la Escuela Militar de Aplicación de su elección donde debían continuar sus estudios un año más. Una vez terminado y aprobado este tercer curso, los alumnos eran promovidos a Segundos Tenientes.

Estas Escuelas Militares de Aplicación estaban situadas en diferentes lugares dependiendo de la rama de especialización que impartiesen. De este modo: Caballería estaba situada en Valladolid, Ingenieros en Guadalajara, Intendencia en Ávila y Artillería en Segovia.

Otra vista del  Alcázar Militar de Toledo por su cara posterior.


En la Academia Militar General de Toledo, las clases que realizaban los alumnos eran de distinto tipo: dos meses de instrucción militar de combate en Los Alijares (que era el campamento de instrucción), marchas por el campo, prácticas de transmisiones de señales ópticas, aprendizaje de instalaciones de tendidos telefónicos o telegráficos, aprendizaje de construcción de puentes, fortificación del campamento, construcción de trochas y blocaos (blockhouses) defensivos, cavado de trincheras, esgrima, gimnasia, equitación, entrenamiento de tiro,… Para lo cual se organizaba la academia en 4 compañías de batallón que estaban subdivididas en idéntico número de secciones.

 
Izquierda: campamento de Los Alijares donde se realizaban los entrenamientos y la instrucción militar con las tiendas de campaña. Al fondo de éste un blocao o blockhouse. En primer término un barracón.  Derecha: dos cadetes en pleno concurso de tiro en 1907.


Izquierda: alumnos de la Academia Militar General de Toledo de marcha en plena instrucción en Los Alijares. Derecha: cadetes tendiendo una línea telefónica en el campamento de Los Alijares.

Izquierda: Prácticas de emisión de señales ópticas en pleno campo. Derecha: prácticas de recepción de señales ópticas.
Izquierda: prácticas de topografía en el campo con la mascota del campamento. Fotografía tomada en 1903. Derecha: cadetes en el Puente de Alcántara con su profesor realizando prácticas de topografía.

Izquierda: sala de esgrima. Derecha: ejercicios en el gimnasio cubierto que estaba situado en el patio de capuchinos.

Además, también se impartían clases más convencionales de conocimientos generales como las materias de: física, lengua castellana, matemáticas, historia natural, latín, geografía, lectura, escritura, aritmética, dibujo,  geometría, trigonometría, francés, historia universal, etc.


Izquierda: uno de los dormitorios de cadetes del Alcázar de Toledo (detrás del catre están las taquillas). Derecha: Interior de la Biblioteca
Izquierda: aula de dibujo. Derecha: gabinete o laboratorio de Física. Fotos tomadas en 1903.

Francisco Arrando Garrido ingresó en la Academia General Militar de Toledo en 1913, siendo su padre Teniente Coronel.

En aquella época, los aspirantes debían superar un concurso de acceso compuesto por 5 tipos de exámenes de capacitación teóricos, prácticos y orales. Aquel año, como novedad, los aspirantes debían además superar un reconocimiento médico y la superación de unos ejercicios físicos de gimnasia.

Las notas de dichos exámenes eran: 0 y 1 con equivalencia de malo; de 2 a 4 se consideraba mediano; de 5 a 7 se consideraba bueno; 8 y 9, muy bueno y 10, sobresaliente. El 5 era la calificación mínima para superar la prueba.

Escalera principal de acceso al Alcázar de Toledo.
 
El concurso de acceso se inició el 1 de julio de 1913 y debía terminar antes del último día del mes.

Los exámenes eran cinco. Los tres primeros eran de tipo práctico y consistían en diferentes exámenes de: gimnasia, gramática y francés.

La cuarta prueba contaba con una parte práctica y otra parte teórica oral. El último de los exámenes correspondía a la prueba de geometría y trigonometría

Otra novedad de la selección del alumnado de ese año era que además de las notas por conocimientos, se introdujo el concepto de nota por conducta en la que se valoraba el comportamiento de cada aspirante.

En la Academia General Militar era muy importante el conocimiento de idiomas. Por ello, era obligatorio el aprendizaje del francés y además se debía aprender una segunda lengua extranjera a escoger entre inglés, alemán o árabe. Ya que su padre (Francisco Arrando Cutanda) y su hermano mayor (Alberto Arrando Garrido) habían estudiado alemán, suponemos que ésta sería la lengua que Francisco escogería para su formación académica. Aunque también podría haber escogido inglés como su tío (Emilio Arrando Cutanda).

Francisco Arrando superó todos los distintos exámenes que tuvo que realizar durante el mes de julio de 1913 y consiguió el acceso a la Academia de Intendencia de Ávila. Su último examen lo realizó el día 29 de julio por la tarde.  Y a las 6 y media de la tarde se notificó su aprobado. 

Extracto de la prensa donde se muestra que Francisco había superado el tercer ejercicio para acceder a la Academia de Ávila el domingo 20 de julio a las 19:50 horas. Publicado en los diarios “La Correspondencia militar” y “El Heraldo de Madrid” los días 21 de julio y 23 de julio, respectivamente, de 1913.


 
Noticia publicada en  “La Correspondencia de España: diario universal de noticias”, el domingo 13 de julio de 1913, donde se muestra que Francisco había aprobado el cuarto ejercicio práctico el viernes 11 por la noche.


Noticia publicada en “La Correspondencia de España: diario universal de noticias” el 24 de julio de 1913  donde se muestra que Francisco había superado el cuarto ejercicio oral de los exámenes de accesos a la Academia Militar de Ávila. Esta misma noticia se publicó idéntica en  los diarios “La época” (24 de julio) y “El  Heraldo de Madrid” (25 de julio).
Noticia publicada en “La correspondencia militar” el 30 de julio de 1913 donde se informa que Francisco Arrando Garrido había aprobado el día anterior a las 18:30 horas el quinto y último ejercicio de las pruebas de acceso a la Academia militar de Ávila.  Podemos ver cómo en la última prueba aprobaron pocos cadetes. Esta misma noticia fue publicada en “El Heraldo de Madrid” el mismo día y en “El liberal” el día 31 de julio. Más tarde en otras noticias la lista se amplió (tal vez fueron aprobados en un segundo examen).

De ese modo, tras haber aprobado todas las pruebas de acceso, Francisco ingresó en la Academia General Militar de Toledo donde realizó los cursos 1913-1914 y 1914-1915.

Durante el primer curso (1913-1914), se terminó la construcción de una piscina cubierta con vestuarios, Lavapiés, y duchas de “hidroterapia”. Por lo que deducimos que el plan de estudio se amplió con una nueva materia: natación.

Sala de duchas de “hidroterapia” del complejo de las piscinas o balneario.
Otra novedad del curso 1913-1914 fue la visita oficial que hizo el rey Alfonso XIII acompañado del Presidente de la República francesa Raimond Poincairé para lo cual el Alcázar se engalanó para la recepción y los batallones de cadetes tuvieron que desfilar ante ellos. Esta visita sucedió el 8 de octubre de 1913, cuando el curso estaba recién empezado.

Cadetes uniformados en formación para la visita del rey Alfonso XIII y el Primer Ministro francés Raimond Poincairé. Entre ellos suponemos que estará Francisco Arrando Garrido.
 

Comitiva de recepción en la estación de Toledo. En el centro Alfonso XIII y el Presidente de la República francesa.

Ese primer año se había realizado un cambio en el plan de estudios que se había endurecido durante el primer trimestre. Y por ello aumentaron los suspensos de forma alarmante. No obstante, Francisco estaba bien preparado, ya que como hemos explicado antes, su padre era profesor y director de una academia preparatoria para hijos de oficiales.

En febrero de 1914, Francisco recibió la visita de su hermano mayor Alberto. Éste estaba combatiendo en el Norte de África desde septiembre de 1911 (donde ya había combatido su padre anteriormente) pero al caer enfermo a finales de diciembre, el 26 de enero se le concedió 1 mes de licencia para que terminase de restablecerse y pudiese visitar a sus padres en Valencia y a su hermano en la academia militar. Sin embargo, al visitar a su hermano enfermó y tuvo que permanecer allí hasta mediados de marzo, por lo que no pudo volver a incorporarse a su regimiento que se encontraba en Tetuán hasta el 2 de abril.

Durante el siguiente curso (1914-1915) se produjeron dos acontecimientos importantes: una epidemia que obligó a establecer una cuarenta entre los cadetes y una nueva visita real.

El 2 de octubre de 1914, recién empezado el curso, el Coronel Director informó al General Jefe que había 7 alumnos con escarlatina (6 internos y 1 externo) y 2 con tifus (1 interno y otro externo).  Debido a que no había sanitarios en el centro porque habían sido licenciados recientemente y a las malas condiciones de aislamiento de la enfermería, las enfermedades se propagaron rápidamente convirtiéndose en una auténtica epidemia. De ese modo, a los pocos días ya se contaba con 40 enfermos (de ellos, 14 con escarlatina, el resto con tifus de los cuales uno estaba en estado grave y 1 muy grave con meningitis). El día 8 de octubre, ya eran 57 los contagiados por escarlatina y desgraciadamente había fallecido el alumno que estaba en estado muy grave por meningitis. Por ello, se suspendieron las clases, se mandó traer un equipo médico con ambulancia y se dio la orden de trasladar los cadetes sanos al campamento de Los Alijares donde se ordenó instalar 40 tiendas de campaña para asilarlos del resto. Además se dio la orden de evitar todo contacto con los cadetes contagiados. El día 11 se hizo efectivo el traslado al campamento, mientras que sus compañeros enfermos permanecieron en estricta cuarentena.

Izquierda: enfermería de la Academia General Militar de Toledo. Derecha: guardia de prevención durante la cuarentena ante la puerta del Alcázar.

El día 13 de octubre, había 65 alumnos enfermos de escarlatina y 2 de tifus. El 15 de octubre, 54 de escarlatina y 2 de tifus.

Poco a poco, empezó a descender el número de enfermos, habiendo el día 27 de octubre tan sólo 6. Como solución  a la epidemia se decidió atacar la fuente del contagio y canalizar el agua del Alcázar directamente del río. Sin embargo, la falta de recursos económicos dio al traste con la iniciativa y se decidió aumentar el caudal del agua que se recibía a 500m3 como medida provisional.

Afortunadamente, el día 4 de noviembre tan sólo quedaba 3 alumnos hospitalizados, por lo que se consideró oficialmente por terminada la epidemia.

El otro acontecimiento importante del curso fue una nueva visita del rey el 8 de mayo de 1914 en el campamento de Los Alijares donde un grupo de cadetes le solicitó que diese la orden de adelantar los exámenes finales para poder incorporarse a las tropas que estaban combatiendo en África. Creemos que tal vez uno de estos cadetes fuese el propio Francisco puesto que su hermano estaba combatiendo allí (y tal vez porque su padre había asistido en varias ocasiones al palacio real cuando era ayudante del Teniente General José Arrando Ballester siendo Alfonso XII rey).

En 1915, Francisco fue nombrado Alférez, tras aprobar los dos primeros años como cadete. Posteriormente, sucedió lo mismo en la Escuela Militar de Aplicación de Ávila donde Francisco superó el tercer año de intendencia y fue nombrado Segundo Teniente.
Fotografía de la promoción de 1918 de la Academia Militar General hecha en el patio porticado del Alcázar de  Toledo. En el centro de la primera fila destacan tres profesores del centro.

El hecho de que Francisco Arrando Garrido superase los exámenes de acceso para la Academia de Intendencia Militar nos da un claro ejemplo de alto nivel de estudios y conocimientos que poseía  ya que Intendencia es el cuerpo de oficiales y tropa destinado al abastecimiento de las fuerzas militares y al servicio de caudales y pagos. Vendría a ser algo parecido a la parte administrativa u oficinas del ejército que se encarga: de proveer las necesidades básicas, de la burocracia, de la administración y del control económico. 

Noticia publicada en el diario “La época” el  domingo 17 de septiembre de 1916 donde se informa que Francisco había aprobado el tercer año de intendencia.


El 1 de junio de 1917, Francisco obtuvo su primer destino como tercer oficial de intendencia en Santa Cruz de Tenerife.
Noticia publicada en el diario “La prensa : diario republicano” el día 17 de junio de 1917.

El 8 de febrero de 1927, se le concedió a Francisco una licencia para que contrajese matrimonio con Julia Gómez Hernández. Aunque desconocemos si tuvieron hijos juntos o no; de haberlos tenido se hubieran apellidado Arando Gómez (Tal vez algún día logremos encontrar alguno de sus descendientes).

Noticia publicada en el diario “La correspondencia militar” el martes 8 de febrero de 1927.


 
Sin embargo, Francisco solicitó el divorcio en septiembre de 1933 (cosa que era posible durante la República). Dicha noticia se publicó en el diario “La Correspondencia de Valencia” el 18 de septiembre de ese mismo año. El matrimonio tan sólo había durado 6 años.
Noticia informando del divorcio solicitado por Francisco Arrando Garrido contra su esposa Julia Gómez Hernández, publicada en La Correspondencia de Valencia el 18 de septiembre de 1833.
 
 
En 1934, Francisco escribió y publicó un libro llamado “Electro-Mecano o el pequeño electricista”. Este libro es un tratado infantil de electricidad repleto de explicaciones y gráficos esquemáticos para que los niños de la época pudiesen construir pequeñas máquinas eléctricas. El libro fue escrito cuando era Capitán de Intendencia Militar y se publicó en Valencia en agosto de 1934. Su precio de venta al público era de 2’50 pesetas.

El prólogo del libro empieza de una forma muy sugerente: “Al ofrecerme en forma de pequeño juguete; no hago más que poner en práctica el tan conocido refrán de que "instruir deleitando es instruir dos veces"”.
Tapa del libro que publicó Francisco Arrando Garrido en 1934.

 El 25 de febrero de 1936, Francisco ascendió a Capitán de Intendencia por antigüedad y fue destinado como Capitán de las fuerzas de Seguridad y Asalto del ejército en Barcelona, donde su hermano era el Comandante Mayor de las Fuerzas de Seguridad de Asalto del Ejército Republicano de Cataluña. Además de desempeñar los cargos de Inspector de las Academias Regimentales y Juzgado del cuerpo, es decir de Jefe de Instructor y Juez Instructor de dicho cuerpo militar desde 1931. Por ello, Francisco se trasladó a Barcelona desde Valencia.
Circular publicada en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra el 28 de febrero de 1936 informando del ascenso a Capitán de Intendencia.

El 30 de junio de ese mismo año, estando ya como Capitán de Intendencia con destino en la tercera división de intendencia de Barcelona, Francisco pasó a situación de “al servicio de otros ministerios” para fines de documentación en el centro de movilización y reserva nº 7.

Circular publicada en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra el30 de junio de 1936 informando de su nuevo destino “al servicio de otros ministerios”

Sin embargo, en Barcelona poco iba a disfrutar Francisco de su estancia porque estalló la Guerra Civil. El 17 de julio de 1936, el ejército de Melilla comandado y dirigido por Francisco Franco se sublevó a las 7 de la tarde. El 18 de julio la insurrección del ejército en contra del Gobierno de la República se había extendido por todo Marruecos, Canarias y Sevilla.

En Cataluña, el ejército (que se empezaba a movilizar contra la República) contaba con 6.000 hombres, frente a los casi 2.000 de la Guardia de Seguridad y Asalto y los 200 “mossos d’esquadra”. Por ello, para equilibrar las fuerzas, los sindicatos obreros como la CNT-FAI, que disponía de 20.000 militantes, organizó a sus hombres y mujeres en comités de defensa de sus propios barrios.

El día 17 de julio, los sindicalistas asaltaron los buques del puerto de Barcelona y se hicieron con 150 fusiles. Al día siguiente, atacaron las armerías y a los serenos y vigilantes de la ciudad y se hicieron con un pequeño arsenal que guardaron en las Ramblas de Barcelona en el edificio del Sindicato del Transporte.

Sin embargo, el Gobierno de la Generalitat, que no era partidario de que obreros descontrolados tomasen las armas y que temía más una revolución obrera que el alzamiento militar contra la República, reclamó la entrega del arsenal. A lo cual los sindicatos respondieron entregando únicamente las armas inservibles y preparándose para la lucha con barricadas.
Barricada levantada por milicianos obreros en la Plaza Cataluña el 19 de julio de 1936.

El día 19 de julio a las 4 y cuarto de la madrugada, las sirenas de las fábricas de Poble Nou hicieron un llamamiento para que los obreros entraran en combate contra los soldados del ejército nacional. Los sindicatos levantaron barricadas en las calles y se mantuvieron a la espera de que apareciesen los soldados. Los jefes sindicalistas habían dado órdenes a sus militantes de que no abriesen fuego hasta que los soldados del ejército estuviesen a la vista y lejos de sus cuarteles.

A las 5 de la madrugada las tropas comenzaron a salir de los cuarteles. Entonces las sirenas de las fábricas de Poble Nou volvieron a sonar como señal acordada para que los hombres se preparasen para iniciar la lucha.

Un grupo de sindicalistas había colocado barricadas rodeando la estatua de Colón para situarse frente al edificio de la Capitanía General (actual Gobierno Militar).
Barricada levantada por milicianos del Sindicato de la madera frente a El Molino en El Paralelo, el día 19 de julio de 1936.

Entre todo este tumulto, una compañía de zapadores del ejército del Cuartel de Ingenieros de Lepanto, que estaba situado en la Gran Vía en Hospitalet de Llobregat (actual plaza Cerdà) salió a las 4 y media de la madrugada hacia Plaza España y allí se le ordenó dirigirse hacia el edificio de la Capitanía General para protegerlo de las milicias obreras. La Compañía se puso en marcha y descendió por el Paralelo y la Calle Vilá y Vilá hacia el Muelle de Baleares.

La mala suerte quiso que la compañía de guardias de asalto, donde se encontraba Francisco, había salido a las 6 de la madrugada desde la Barceloneta con el mismo objetivo: las oficinas de la Comandancia de la Capitanía General, frente al monumento a Cristóbal Colón. Los guardias de asalto fueron derrotados al quedar entre dos fuegos cruzados entre el cuartel de artillería de Atarazanas (Drassanes Reials) y la Compañía de Zapadores.
Fotografía del Cuartel de Atarazanas  (maestranza de artillería) alrededor de 1925.
Lamentablemente, Francisco murió el 19 de julio de 1936 a los pies de uno de los leones de la estatua de Colón. Él era el oficial al mando de su compañía.

Su cuerpo ingresó cadáver en el depósito judicial del Hospital Clínico de Barcelona inscrito con el número 3.708.

Antigua postal del monumento estatua a Colon de Barcelona. A los pies de la estatua los leones. Tras ella, el cuartel de artillería de Atarazanas y el edificio de la Capitanía General. (Nota de la autora: Jamás volveré a ver el monumento de la misma forma en que lo hacía antes).


La muerte de Francisco Arrando Garrido fue muy sentida ya que se tomó como un símbolo de las muchas muertes que se produjeron durante los días de las barricadas en Barcelona. Todos los diarios de la prensa republicana comentaron los sucesos

Noticia publicada en “La Vanguardia” el 26 de julio de 1936 anunciando las bajas sufridas por las Fuerzas de Seguridad y Asalto en Barcelona. Entre ellos, Francisco.

 


   
Su sepelio fue multitudinario. Todo el mundo se volcó en asistir a la comitiva fúnebre: las autoridades del Gobierno Republicano de Cataluña, las Fuerzas de Seguridad y Asalto, las milicias y sindicatos de Barcelona, la Guardia Civil, los diferentes partidos políticos (como el Frente Popular) y los ciudadanos.

Las muestras de dolor y pesar se manifestaron por todas partes: las banderas hondearon a media asta, los féretros salieron, del cuartel nº 16 de los Guardias de Seguridad y Asalto de la Calle Maquinista, a hombros de sus propios compañeros quienes los depositaron sobre armones de artillería (carros para transportas cañones y otras armas pesadas), la comitiva    estaba presidida por las fuerzas vivas del Gobierno Republicano catalán,   los féretros eran saludados a su paso por el pueblo con el puño en alto,…

Francisco Arrando Garrido y el Capitán Antonio Arenas Llanderal fueron homenajeados a la vez en representación de los muchos que murieron esos días.

Durante el homenaje, el General de la Guardia Civil Aranguren impuso una medalla póstuma al mérito militar al Capitán Arenas que prendió en la bandera que cubría el féretro. Mientras que a Francisco se la impuso su propio hermano.  
Imagen del entierro de los Capitanes Francisco Arrando y Antonio Arenas. En el centro El General de la Guardia Civil Aranguren y Alberto Arrando Garrido con el uniforme de Comandante en Jefe de las Fuerzas de Seguridad y Asalto  (con el rostro compungido y la mirada puesta en el suelo por la muerte de su hermano).

Noticia publicada en el diario “ El Liberal de Murcia” el 1 de agosto de 1936  informando del entierro.

Comitiva del cortejo fúnebre y gentío popular.

La Vanguardia publicó una noticia repleta de fotografía en su suplemento de 4 páginas  llamado “Notas Gráficas de La Vanguardia”. De las 4 páginas, la portada y  la primera página fueron dedicadas al entierro de Francisco Arrando Garrido bajo el título “El entierro de los capitanes Arenas y Arrando”.
Revista de 4 páginas llamada “Notas Gráficas de La Vanguardia” donde se puede ver la portada y la primera página interior. El señor que está situado de espaldas es Alberto Arrando Garrido. El General Aranguren impuso la medalla del mérito militar al Capitán Arenas y Alberto Arrando a su propio hermano.
 
Transcurrido un mes después de su muerte, la prensa seguía recordando el hecho y seguía realizando homenajes póstumos.
Homenaje póstumo de “La Vanguardia” publicado un mes más tarde de la muerte de Francisco,  el 21 de agosto de 1936.
 
Años más tarde, en mayo de 1938, se le ascendió a Teniente Coronel con la antigüedad del 30 de julio de 1936.

Publicado en Nuestra Lucha el 15 de mayo de 1938 y en el diario murciano Nuestra Lucha.

Ascenso a Teniente Coronel publicado en la Gaceta de la República el 14 de mayo de 1938
Fin

                Lupe

Nota de la autora: No hemos encontrado la hoja de servicios o expediente personal del ejército de Francisco Arrando Garrido ya que al parecer la han extraviado. Así que con mucha dificultad y con apenas datos hemos podido realizar este pequeño homenaje a un valiente familiar; gracias a la prensa antigua y a los datos de los Diarios oficiales  que hemos encontrado sobre él. Ahora más que nunca creo que la Guerra Civil fue un auténtico sinsentido.